A medida me iba acercando a nuestro lugar de reunión iba viendo como otras compañeras iban llegando con bolsas llenas de todo lo que habían tejido. Nos recibió Mabel, nuestra coordinadora, como siempre con una sonrisa y con las pilas bien cargadas para comenzar el decimo año de labor. A medida que iban llegando las integrantes del grupo crecía sobre la mesa la cantidad de prendas que con todo amor habíamos tejido.
Y aquí les dejo la foto para que vean que no he exagerado para nada
Tuvimos la suerte de comenzar el año con una nueva integrante, por lo tanto se le hizo el recibimiento acostumbrado en el cual Sofía lee el verso
“puse el hilo entre mis dedos
lo anudé y así
comencé
mi primer prenda
como cuando pequeña
un primer paso
y me eche a andar
y no se trata de hacerlo bien o mal,
es una necesidad
es dejar todo en algo
es compartir mi tiempo
y mi amor
ser parte de todo
y estar conmigo misma
sentir, tejer, vivir, dar
y también… soñar“
Y luego de compartir un sabroso te y una hermosa charla nos fuimos pero no con las manos vacías sino que nuestras bolsas llevaban nueva lana para seguir tejiendo un abrigo para un niño que lo esta necesitando.

